domingo, 29 de enero de 2012

Lo que los jóvenes deben conocer (I)


"Paratiay" Era una expresión común en la década de los 70 e incluso en los 80, te la decían los “cuerpos de seguridad” (Guardia Nacional, Policía de Hacienda, Policía Nacional, Policía de Aduanas), y eso significaba, en esa época, el inicio de problemas. Podrías ir simplemente caminando, pero si ellos te veían “sospechoso” te detenían. Ahora bien, sospechoso para ellos era que tu tuvieras el pelo largo o usaras pantalón campana, o peor aún si eras joven, no usabas uniforme de colegio y llevabas libros bajo el brazo o un maletín colgado del hombro o bolsa de cualquier tipo en tus manos. Pero sobre todo (y era lo más delicado) si, simplemente te les cruzaste, cuando explotaban de las ganas de arruinarle la vida a alguien.

El “Paratiay” tenía implícito varias acciones de tu parte:
  1. Subir los brazos, porque te iban a registrar, y tenías que demostrar total sumisión. Te sacaban las bolsas del pantalón, te hacían que vaciaras tu bolsón, maletín o cualquier bolsa que llevaras, para ver si “no llevas drogas” y dependiendo del lugar, de la hora del día y de que tan mal los hubiera tratado la vida, podrían hacer un registro más minucioso. Si te hallaban droga o un papel sospechoso (ver numeral 3), de inmediato pasabas a categoría de guerrillero.

  2. Revisión mental de que portabas la Cédula de Identidad Personal (CIP) el equivalente del DUI actual. Es que si no la cargabas, inmediatamente eras sospechoso de ser guerrillero y como estabas en la clandestinidad no tenías documentos. Después se enteraron que la guerrilla tenía sus propias imprentas o proveedores de documentos y entonces ya no bastaba que exhibieras la cédula con tu foto, sino que además tenías que poderte el número, fecha y lugar de expedición, dirección de tu casa, es decir que tenías que poderte de memoria todos los datos que allí estaban, porque si no te podías un dato, era sinónimo de que la habías robado o que era falsa y que eras guerrillero.

  3. Si estudiabas en la Universidad o un Instituto Nacional, rogar que todo papel de propaganda que te hubieran entregado (de cualquier organización político –militar, asociación estudiantil, sindicato, asociación campesina, de mujeres, de lo que fuera, incluso religiosa) lo hubieras botado, porque si te lo encontraban en el medio de tus cuadernos o de un libro, de inmediato pasabas a ser difusor de doctrinas anárquicas, prohibidas por la Constitución y por tanto eras guerrillero.

  4. Repaso mental inmediato de que no cargabas ningún libro que incluyeran en su título palabras como filosofía o sociología porque esas eran las materias que estudiaban los comunistas. Si los cargabas, eras guerrillero.

  5. Y finalmente pedirle a Dios (si creías en él), que te salvara de caerle mal a alguno de los que te habían detenido, porque si Dios no te protegía, automáticamente eras guerrillero.

El "Paratiay" era la muestra del total dominio que tenían los “cuerpos de seguridad” sobre tu vida. Ser joven era un delito, porque los jóvenes siempre “andaban metidos en babosadas” y esas babosadas estaban relacionadas con la aspiración de construir un país mejor.

El “Paratiay” era la señal de que tenías rasgos de enemigo de ellos.

Al final, para ellos todos éramos enemigos. Los “cuerpos de seguridad” eran una rama más del ejército y actuaban como tal, y por tanto para ellos la clasificación social era simple: civiles y militares, los civiles éramos entonces sus enemigos, los "comunistas" y los militares "los defensores de la patria, la cultura occidental etc. etc.".

Los “cuerpos de seguridad”, tenían entre sus tareas, además de las de “seguridad ciudadana” las siguientes:

  1. Garantizaban en todas las elecciones, que el candidato oficial ganara.

  2. Garantizaban que ningún sindicato hiciera huelgas, y si las hacían, se aseguraban que terminaran pronto, capturando, torturando y expulsando del país a los dirigentes de la misma, podrían desaparecerlos temporal o permanentemente, en el primer caso simplemente desaparecían (mientras los torturaban) y en una semana o dos, los presentaban a la prensa capturados por ebrios escandalosos o hurto o cualquier otro delito. en el segundo, nadie volvía a saber de ellos.

  3. Garantizaban que durante las cosechas (caña, algodón, café), o en cualquier otro tiempo, los campesinos no se atrevieran a solicitar una mínima mejora en sus condiciones de vida.

  4. Garantizaban la seguridad del Estado (y la continuidad del gobierno de la dictadura militar), mediante métodos tradicionales y comunes en la mayor parte de Latinoamerica: captura ilegal, tortura, desaparición y homicidio de los ciudadanos que no se sometían a la dictadura, obreros, campesinos, estudiantes, amas de casa, profesionales… cualquier que se atreviera a criticar al gobierno o al presidente, era silenciado y expulsado del país o silenciado permanentemente.

Por eso los Acuerdos de Paz, incluyeron la creación de una Policía Nacional Civil (PNC), para evitar que en el futuro, la seguridad pública, con el pretexto de la “seguridad nacional” se convirtiera en otro “cuerpo de seguridad”. Por eso es importante que los jóvenes, que no vivieron esta época, la conozcan, para que comprendan la importancia que tiene que la PNC se mantenga de acuerdo a lo que establece la “Ley Orgánica de la Policía Nacional Civil de El Salvador” y de la importancia que todos los ciudadanos nos mantengamos vigilantes porque esa ley no se vaya a modificar para quitarle la responsabilidad de ser una fuerza civil, respetuosa de los derechos humanos (incluso de los delincuentes) y garante de la vida y bienes de todos los salvadoreños.


4 comentarios:

Victor dijo...

Carlos, muchas gracias por este post. Lo comparto enseguida entre mis contactos.

Anónimo dijo...

tiene razon, es importante que los "jovenes" sepan que mientras la policía sea civil pueden seguir delinquiendo porque los "derechos humanos" los protegen. En esa época no había maras, no había tanta criminalidad porque el régimen era déspota y represivo, por eso es que no hay que permitir que se vuelva a militarizar la seguridad pública.

Carlos Alberto Minero Mendoza dijo...

El Estado debe reprimir la delincuencia, es su derecho y su deber. Eso no es sinónimo de aniquilación, porque entonces el Estado pierde la solvencia moral de ejecutar su acción cohercitiva. Desde su anonimato añora el régimen déspota y represivo, pues hay lugares en los que sentiría muy bien en esta Tierra. Me parece que El Salvador no será uno de ellos porque, a menos que los ciudadanos estén dispuestos a perder lo que costó más de 75 mil vidas, sin contabilizar los fallecidos en 1833, 1932, 1944, 1975-1980 y otras tantas fechas de trágica memoria, la cosa no irá para atrás. Militarizar la seguridad pública no es la solución, pero no se preocupe, que de todas maneras el presidente ya dijo que no es militarización lo que está ocurriendo. Ojalá la próxima vez podamos conocer su nombre don Anónimo o doña Anónima, escríbalo sin miedo, que total para eso desperdiciamos nuestra adolescencia, para que pueda opinar sin temores.

Carlos Alberto Minero Mendoza dijo...

Adelante Víctor, proyecto que sea uno de varios.