martes, 19 de octubre de 2021

La desgracia de generalizar

Me muestran un video en que la licenciada Carla Evelyn Hananía de Varela, actual ministra de Educación, Ciencia y Tecnología, generaliza y coloca a los maestros de El Salvador en un solo nivel: ignorantes, no pueden hablar, no saben como colocar una mayúscula en un teclado... Es decir, la profesional responsable de la educación, acepta dirigir a un montón de ineptos, incapaces, ubicados como maestros en las diferentes escuelas del país.

Gran error el que ha cometido señora ministra.

Declarar eso, es ignorar el trabajo de miles de docentes, que a pesar de las dificultades y carencias del sistema, ofrecen atención de calidad a sus alumnos. Tiene razón ministra, hay deficiencias en las escuelas, y hay maestros que son una pena. Sin duda, como en toda empresa o administración (pública o privada), existen cómodos, haraganes, irresponsables... pero debe saber ministra, que miles de docentes hacen milagros día a día, por vocación, no por salario, viáticos o gastos de representación, lo hacen por pura vocación.

A lo mejor, por haber estado fuera del país (según su biografía en el gobierno del Presidente Mauricio Funes, acompañó "a su esposo en su cargo de embajador ante el Reino de Bélgica y Luxemburgo") o por no haber estado laborando en el área educativa (la misma biografía indica que estuvo en diferentes labores con jóvenes y niños, fuera del área educativa), la han llevado a semejante error.

Es inexacta y sobre todo injusta su declaración. Es comprensible que deba justificar la contratación que se prepara de nuevos maestros con un procedimiento diferente del que se solía utilizar, pero al hacerlo, usted está aceptando que contratará incapaces, formados por las universidades, para "formar" a jóvenes en las escuelas públicas.

Es probable que en el fondo, sea la aceptación de un error cometido, ya que se repartieron  computadoras en algunas escuelas, desamparadas de un proyecto que debió haber pasado por conocer si los maestros sabían diferenciar las mayúsculas de las minúsculas en un teclado. Es la aceptación de un gasto y no una inversión.

Generalizar es un error de primaria, señora ministra, uno no puede decir que todos los funcionarios del gobierno del Presidente Funes fueron corruptos (incluiríamos a los embajadores entre ellos); uno no debe afirmar que los maestros no pueden ni hablar, cuando existen, dentro del gremio poetas, escritores, autores de libros de texto. Ni siquiera decir que no pueden utilizar una computadora, cuando hay muchos autodidactas que son expertos en el uso de ellas.

Y sí, lo he tomado personal, porque mi familia tiene más de un maestro, lo fue mi hermana que ya descansa en paz y que se fajó en escuelas rurales o urbanas en Metapán y San Salvador, invirtiendo buena parte de su salario para producir materiales para sus alumnos, y sí, lo pudo hacer porque estaba casada con su profesión y no tenía hijos, con los salarios que tienen los maestros, teniendo una familia, esto es imposible. 

Y sí, lo he tomado personal, porque soy víctima de las horas que mi esposa ha robado a nuestra relación para poder dedicar horas diurnas y nocturnas en la preparación de sus clases y la reto a que pregunte por ella que, trabajando con niños con necesidades especiales, se ha hecho un nombre con su trabajo dedicado, fino. Me siento orgulloso, porque los días que he tenido oportunidad de compartir con ella en un intramuros, me doy cuenta de la alegría de los padres, cuando ven que sus hijos hacen cosas que no podían, que ellos no soñaban.

Y sí lo he tomado personal, porque usted señora ministra, critica a un gremio que evidentemente no conoce, pero se evita críticas a la educación de muchos políticos, diputados, líderes religiosos u otros profesionales, incapaces de leer o elaborar ideas ordenadas en un discurso. Tenemos un problema serio en educación, no es de ahora, pero ahora, se sigue cometiendo el mismo error de siempre: lejos de proponer un proyecto de nación, cada partido político sigue haciendo lo que se le ocurre mejor, y cada cinco años, estamos cambiando proyectos, desperdiciando recursos valiosos y escasos.

Por favor, deje de generalizar, que a lo mejor los inútiles, los haraganes, los que sueñan con dejar de ser maestros para ser diputados o políticos para vivir bien sin esfuerzo, se sienten amenazados, se sienten señalados, cohibidos, pero hay miles de maestros, que se sienten ofendidos, por esos calificativos, porque no los merecen, porque usted los incluye en una "cesta" que no les corresponde.

Señora ministra, los maestros (los buenos), aun cuando no hablen, conocen la historia de todos los ministros, saben de los aciertos y los extravíos y, al dejar usted el puesto, en 3, 5, 30, 40 años, podremos ver si Lucas 6:45 acertó en su caso.

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